Espero con muchas ansias, aunque con pocas esperanzas, que España se haga república antes de irme. De que lo será lo será, de eso no tengo dudas; sería absurdo que una institución medieval antidemocrática continuase una década más en el siglo XXI.
Espero con muchas ansias, aunque con pocas esperanzas, que España se haga república antes de irme. De que lo será lo será, de eso no tengo dudas; sería absurdo que una institución medieval antidemocrática continuase una década más en el siglo XXI.
Ni de coña, yo aprecio la democracia (sí, esa en la que todos somos iguales).
Es impresionante y emocionante ver que alguien ha logrado callarle la boca a Chávez. El rey de España debería visitar a Venezuela más seguido, especialmente los domingos durante el “Aló Presidente”.
Hablando seriamente, me molestó y me pareció un insulto sin sentido hacia España el que Chávez haya llamado “fascista” a Aznar, un ex-presidente elegido democráticamente que dirigió un gobierno democrático.
En este sentido, me pareció muy oportuna la intervención de Zapatero en defensa de Aznar. Ya me gustaría a mi ver a Chávez haciendo lo mismo cuando un extranjero como Maradona, que no tiene ni puta idea de la historia contemporánea de Venezuela, sale criticando a nuestros últimos gobernantes de la IV república, que también fueron todos elegidos democráticamente.
Por otro lado, me da vergüenza la actuación de Chávez al interrumpir a Zapatero, así como molestia y vergüenza ajena la actuación del rey al mandar a callar a Chávez; en todo caso, Bachelet, como moderadora, era la única persona que tenía que pedirle a Chávez que respetase el turno de Zapatero. No entiendo dónde coño creía el rey que estaba; hacía falta alguien que le recordase que no estaba en su reino.
En fin, la única actuación que aplaudo es la de Zapatero.
Veo que finalmente alguien se atreve a decir públicamente algo que es obvio: Los reyes son unos vagos.
Después de que un juez español le prohibiera a un periódico expresarse sobre la monarquía, es esperanzador ver que una figura pública se atreva a criticar a la empresa llamada “Familia Real”.
Y hablando de monarquías… Estas costumbres me parecen tan anti-democráticas, inútiles y anticuadas:
De todas formas, no es la primera vez que hablo de esto.